Bolonia, con muletas, por Francisco Hidalgo

Posted on 19 mayo, 2011

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La movilidad del personal, estudiantes y licenciados es uno de los elementos fundamentales del proceso de Bolonia.

El rector en funciones clausura la primera edición del Máster sobre Discapacidad y Dependencia de la Universidad de Granada.

Según la RAE, lo movible es aquello que “por sí puede moverse, o es capaz de recibir movimiento por ajeno impulso”. Haciendo uso nuevamente de la Real Academia, descubrimos que discapacitado y dependencia vienen a significar respectivamente:

a) Dicho de una persona: Que tiene impedida o entorpecida alguna de las actividades cotidianas consideradas normales, por alteración de sus funciones intelectuales o físicas.

b) Situación de una persona que no puede valerse por sí misma.

Si nos hacemos caso de Bolonia, la movilidad de los y las estudiantes adquiere carácter de objetivo fundamental. Alumnos y alumnas con discapacidad y dependencia, verían muchos de sus problemas cotidianos resueltos gracias al brillante fin que persigue, entre otros, el Espacio Europeo de Educación Superior.

De hecho, cuando miles de jóvenes universitarios y estudiantes de las enseñanzas medias secundaron importantes movilizaciones rechazando las bondades de Bolonia, los abanderados de la Educación Europea señalaban con enjundia la miopía de los manifestantes. ¿Cómo mostrarse en contra de la movilidad? Eso solo es propio de egoístas.

Gracias a Bolonia, el mobiliario de nuestras clases se ha “actualizado” a las nuevas exigencias de la movilidad. Hágase la rampa, y la UGR vio como todos sus accesos se adaptaban a lo mandado por Europa. Un acto, sencillamente de humanidad, para con los discapacitados: la universidad abrió sus puertas a la movilidad.

Saludemos una vez más, la audacia de nuestros gestores y gestoras, perdón, quise decir autoridades y gobernantes.

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