Entrevista a Alberto Matarán, Director de la Cátedra José Saramágo – seminario de medio ambiente y calidad de vida de la UGR.

Posted on 31 mayo, 2011

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Queremos que esta sección del periódico sea una ventana a las vivencias y experiencias de aquellas personas que en algún momento de sus vidas han contribuido con sus acciones a mantener viva la llama del activismo y la participación estudiantil en diferentes ámbitos y con distintas inquietudes. Nuestras dos primeras entrevistas recogen los testimonios de Juan Manuel García, actual Coordinador General de la Delegación General de Estudiantes; y Alberto Matarán, Director de la Cátedra José Saramágo – seminario de medio ambiente y calidad de vida de la UGR.  Ambos han participado de diferentes formas y en diferentes momentos históricos en el movimiento estudiantil.

¿Qué destacarías de tu época como estudiante universitario en relación con las movilizaciones y el activismo en la Universidad?

Bueno, cuando nosotros llegamos a la universidad por los años 90, cuando estaba de moda lo de la generación X. Esos nombres que no reflejan la realidad, porque por ejemplo, nosotros habíamos madurado con la crisis de principios de los noventa y todo lo ocurrido en esa época lo vivímos como nuestra primera experiencia política. Éramos gente a la que le preocupaban las cosas, siempre podía haber algún “X” (aquellos a quienes no les importaba mucho lo que sucedía e iban a lo suyo).

En Granada recuerdo que había constantemente movidas, venía gente de otras partes. Pero por otro lado, cuando nosotros entramos en la Universidad no había apenas asociaciones, no existía organización estudiantil, no existía la Delegación de Estudiantes como algo de participación.

Recuerdo aquello como un tiempo muy agradable, el movimiento estudiantil era algo divertido, duro a veces, porque existían aún muchas resistencias. Por entonces aún la universidad estaba acostumbrada a tenerlo todo controlado y cuando llegábamos gente a quienes no nos gustaba estar controlados se generaban fricciones y ciertas discusiones internas incluso con el gobierno de la universidad, con el que teníamos diferentes conflictos. Nunca violentos, pero sí que se generaban conflictos.

Bueno esos son algunos recuerdos de los muchos que tengo de entonces…

Has comentado los conflictos que teníais con la universidad pero, además de estar en ese movimiento estudiantil imagino que participaste en el activismo fuera de la universidad ¿crees que existen grandes diferencias en el movimiento estudiantil entre aquellos años y lo que se vive ahora?

No soy de los que piensan que “cualquier tiempo pasado fue mejor” sino más bien todo lo contrario. Yo creo que hay más movimiento ahora, veo más asociaciones, más gente que hace cosas, más pensamiento crítico. Quizás esto tiene que ver con el momento en el que nos encontramos… y también tiene que ver con aquello que dejamos cuando empezamos, porque en realidad lo duro es empezar.

Recuerdo que cuando nosotros empezamos fui a hablar con Jesús del Río, que fue uno de los líderes estudiantiles del movimiento del 86, que fué quien me explicó todas las cosas: me dejó estatutos de asociaciones, normativas… porque ¡no sabíamos qué hacer!. Recuerdo que existía una asociación en derecho, pero poco más. Es decir, ahora hay más estructuras, más gente, más diversidad que creo que es muy bueno.

Por otro lado, tengo la sensación de que, bueno como siempre, existen altibajos, pero el haber dado participación a los estudiantes ha mejorado las posibilidades de que haya movimiento estudiantil, de que exista pensamiento crítico en la Universidad. Esto es una duda que nosotros siempre teníamos, normalmente decíamos “¡vamos a proponer que haya más participación estudiantil!” de hecho, nos llamábamos Comité de Acción y Participación Estudiantil, pero también pensábamos: “y el día que nos den participación ¿qué pasa? ¿qué hacemos?¿estará copada por los partidos institucionales?”. Yo al menos tengo la sensación de que dotar de más participación ha sido algo interesante.

Ya por aquella época existían delegaciones en algunas universidades y, aunque algunas veces eran bastante conservadoras o estaban manipuladas (dominadas por estructuras de partidos políticos con medios para coparlas) , otras veces surgían en universidades que propiciaban la discusión, como era el caso del CADUS en Sevilla. Creo que eso es lo que está sucediendo aquí ahora.

Después, bueno…cuando nosotros empezamos en el movimiento estudiantil empezaba también a surgir el movimiento antiglobalización, activándose más, con campañas contra Maastrich, las 12 horas por la paz, la insumisión…y a finales de los noventa empezábamos a movernos con las contracumbres en Praga, Génova… Me da la sensación que ha habido un momento en que el movimiento estudiantil le ha dado mucho aire a esto, incluso ha recogido muchas prácticas de lo que se llamaba “la antiglobalización” y yo creo que eso también es interesante, porque ha permitido actividades más autónomas, más activas, más innovadoras.

Nos has hablado de la relación entre los movimientos activistas en la sociedad en general y su relación con la participación y activismo estudiantil ¿crees que existen focos de enlace o al contrario crees que el activismo está reñido con la representación?

Creo que hay muchos enlaces. Conlleva muchos esfuerzos, porque la persona que está dedicada al activismo está constantemente angustiada por muchas cosas, porque los ataques del capitalismo son muy grandes y desde muchos flancos y genera muchas dificultades. Eso hace que a veces nos fragmentemos y queramos abarcar más de lo que muchas veces podemos. No obstante creo que el perfil de las personas que hacen activismo estudiantil, se parece cada vez más al perfil del activismo antiglobalización, creo que hay muchos enlaces e incluso a veces son las mismas personas y, a mi me gusta que en esa diversidad que hay exista: tanto gente autónoma que no quiera participar en órganos de representación, que siempre la ha habido y siempre la habrá, y que además está bien que continúen así porque tienen posiciones muy interesantes, de las que incluso yo, muchas veces, cada vez me siento más cercano; como, por otro lado me gusta que haya activistas que crean que hay que estar en la representación estudiantil o participando en los órganos de participación, valga la redundancia. No necesariamente representación, me gusta más hablar de participación. En este sentido, una cosa es la activación de proyectos autónomos y otra la activación de políticas públicas probablemente cada cual debe elegir.

Toda esta reflexión la hago después de haber conocido a muchas personas que he visto que se movían… también como profesor, a parte del recuerdo y todo eso, el hecho de la soledad que se puede sentir cuando planteas cosas más críticas… o por el contrario, que haya estudiantes, que además son el colectivo mayoritario en la universidad, que se mueve en este ámbito, te reconforta.

Quizás, como me comentaban recientemente lo que había que hacer un poco es que la gente que somos mayores nos callemos y escuchemos. A lo mejor hubo otras épocas en las que eso puede que no se tuviese que hacer mucho, incluso cuando yo era joven, o más joven. Pero, ahora seguramente es así.

Bueno el Proceso Bolonia está encima, de hecho lleva tiempo en marcha. ¿Cuál crees que debería ser el papel del movimiento estudiantil con las reformas que se están llevando a cabo y con aquellas que quedan por llegar?

Creo que el movimiento estudiantil tiene, por un lado, un papel muy importante, que es la cuestión de la democratización de la universidad. Todavía no hemos superado muchas lacras del franquismo, el voto ponderado, el funcionamiento bastante jerárquico, la discrecionalidad en algunos gastos… creo que hay que cambiar todo eso y que el movimiento estudiantil tiene mucho que decir ahí.

Sobre “Bolonia” bueno, desde todos los temas relacionados con la Gobernanza de la universidad, que se está discutiendo ahora y que van mucho en esa línea de, en lugar de avanzar hacia una universidad más transparente, más democrática ir hacia una universidad más opaca, más siguiendo el funcionamiento bancario y empresarial. Bueno, cuando están hablando de qué universidad es mejor que otra, pues a lo mejor habrá alguna empresa de rating a la que haya que pagar. No es este el caso de la ANECA, afortunadamente por ahora pero…

Luego hay un tema que precisamente, enlazando con esto último me parece importante. Es la cuestión de la privatización y elitización de la Universidad. Cuando yo era estudiante, en nuestro movimiento nos preocupábamos mucho por eso, y de hecho ya los primeros coletazos de “Bolonia” empezaron por aquella época, en Italia por ejemplo, el tema de Bolonia no sé si llevaba ya 10 años o cosa así… allí por cierto el desarrollo de las reformas ha sido un desastre y ahora están rehaciéndolo todo desde hace un par de años, y aquí estamos haciendo lo que sabemos que ya se hacía mal allí. Bueno, quizás el tema de la privatización de la universidad era algo que no estaba claro en los textos de la reforma, pero subyace, y lo hace en las distintas políticas educativas. Pero en fin, esto pasa en otras reformas que se llevan a cabo con otros servicios públicos, sanidad… Es algo que forma parte de los procesos neoliberales que ahora se acentúan mucho más e incluso podríamos calificarlos de otra manera. En relación a esta privatización y elitización, creo que quienes estamos en la universidad no podemos dejar de defender que sea pública, que es un mecanismo, además, de justicia social…

Y por último, me gustaría resaltar que Bolonia podría tener sus partes positivas, la idea de la autoformación; el trabajo autónomo; la cercanía con el profesorado, claro, si hubiera profesorado suficiente, los medios y el tiempo; la innovación educativa, que era una bandera y lo debería seguir siendo de los ámbitos más progresistas, incluso por qué no decirlo, de los ámbitos anticapitalistas, al igual que la autoformación que viene de los anarquistas del siglo XIX. Es decir, que son cosas que el sistema ha adoptado, pero también porque se han ido planteando durante un tiempo, otra cosa es cómo las adopta.

Yo creo que en este sentido, el movimiento estudiantil puede ser un elemento importante para introducir debates en la universidad, para que el pensamiento crítico tenga un papel en la universidad, para descolonizar los estudios universitarios, para plantear alternativas. Si solo hay un único y mejor modelo de desarrollo, el “one best way” que dicen los norteamericanos y eso es lo que marca la estructura académica, científica y de financiación de la universidad, el estudiantado, utilizando algunos de los mecanismos de Bolonia y criticando otros, yo creo que puede hacer también que eso cambie, planteando incluso sus propios procesos de formación e introduciendo otras cosas.

Cómo puede ser que por ejemplo sigan estudiándose cuestiones completamente anacrónicas en la universidad, desde el unto de vista del poco futuro que tienen, como las cuestiones relacionadas con el uso del petróleo, que se está terminando; la cuestión de la energía nuclear, las cuestiones armamentísticas… cosas que se están estudiando porque forman parte del único y mejor modelo de desarrollo, cuando es evidente que, siempre y cuando queramos convivir de manera colectiva, en mejores condiciones y no querer seguir comiendo lo que otros no pueden comer por las mañanas, habrá que empezar a plantearse otras cosas. En fin, ya hay algunos cambios, pero yo creo que el estudiantado puede apretar mucho más ahí y eso significa o debería significar un cambio social también.

Hay quien dice que la juventud está muerta, ¿está muerto el estudiantado o simplemente dormido?

Dormidos por la mañana ¿no? Porque salieron de juerga el día anterior (risas). Bueno, yo digo muchas veces que la universidad en general, cuando se habla de la comunidad universitaria parece como si esto fuera un ente aislado, de excelencia… la universidad es una representación más de lo que pasa en la sociedad, es una parte de la sociedad y aquí se reproducen la mayor parte de las cuestiones que hay en la sociedad. Si tenemos casi 5 millones de parados y no hay una manifestación todos los viernes, es evidente que tampoco el estudiantado va a hacer una manifestación todos los viernes. Hay cierta apatía, creo que también relacionada con cierto bienestar económico, una mejora del acceso a los recursos, a los bienes. La gente cada vez más joven entra en la rueda del consumo, cosas que en mi época eran impensables como tener un coche ahora, bueno, es algo más común.

Luego también creo que hay una parte de mucho individualismo, aparte de que he tenido muy buenas experiencias con gente que piensa mucho de forma colectiva, pero yo he percibido que existe cierto auge en algunos casos del individualismo, y eso tiene que ver con ese pasotismo. No es que se duerman, es que cada uno va

a lo suyo, incluso en todos los sentidos, hasta el punto de no colaborar con la persona que tienes al lado colaborando en un trabajo, prestando los apuntes… Evidentemente esto ha pasado siempre, pero yo tengo la sensación de que ahora se ha incrementado.

Creo que en la situación en la que estamos, o salimos de forma colectiva o de manera individual va a ser mucho peor.

Ya que nos hablas de este individualismo y de esas otras personas con las que has tratado y con las que has tenido una experiencia colectiva gratificante ¿cómo crees que estas personas podrían contagiar un modero más solidario al resto?

Esa es la pregunta del millón ¿no? (risas). Por un lado hay una labor de concienciación importante siempre. Demostrar la realidad, tratar de abrirle los ojos a la gente, por lo menos de pedir opiniones y que en esa discusión de opiniones puedan salir otras cosas. Tampoco se trata de decir que “nosotros vamos a demostrar, a descubrir la verdad”, pero sí tratar que se produzcan procesos que en la interacción con esa gente también el movimiento estudiantil vaya cambiando y esta gente cambie un poco de actitud. Yo creo que sobre todo la interacción, la relación, la concienciación, utilizando la pedagogía de la pregunta… Yo tengo recuerdos de mi época en los que quizás eramos un poco más iluminados en ese sentido. Y el tema de revelar las verdades no tiene mucho sentido, no va muy lejos, ya hay otra gente que lo trabaja e incluso lo hace muy bien, por ejemplo, algunas religiones tienen bastante control ligado a las verdades reveladas, creo que nosotros no tenemos que hacerlo así.

Por otro lado creo que es importante que se activen cosas, que haya acciones. Mucha constancia en las acciones, en las actividades, que haya muchas alternativas funcionando. Eso hace también que un efecto llamada, que se pueda acercar gente a todo tipo de actividades de formación donde la gente pueda sentirse atraida por diversos temas. Que puede hacer además, que gente que en un principio tenía una actitud más pasota o más individualista se dé cuenta de que a través de un trabajo colectivo se consiguen cosas muy interesantes. Creo que esto último, a veces se ha potenciado en la Universidad, y a veces, no. Pero, plantean un desafío interesante. En definitiva podríamos hablar de 3 fases: la información, informar mucho; la concienciación; la actuación para demostrar que aquellas cosas que se discuten realmente se pueden hacer, tanto porque se hacen por parte del estudiantado como porque se demandan por parte de este para que las hagan los gobiernos pertinentes tanto del Estado como de la propia Universidad.

Lo que desde luego no podemos hacer es quedarnos sentados y esperar a ver qué pasa, esperar a que esto se ponga peor y ya la gente espabilará, porque a veces espabilan y lo hacen desde el individualismo que depara algo peor “sálvese quien pueda y si hace falta mato al de al lado”.

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