Democracia o barbarie, por Manuel Gómez

Posted on 24 agosto, 2011

1



*Manuel Gómez es delegado del CADUS

Escribir un análisis de un movimiento de masas apenas un mes que haya comenzado es demasiado pronto como para sacarconclusiones acertadas. Escribir además cuando te embarga la emoción al haber vivido momentos de algo que llevas esperando mucho tiempohace que, con facilidad, desarrolles más la poesía que la prosa. Por lo que no es tarea fácil hacer un análisis racional y resumido de la situación.

Situémonos hace poco más de un año. En esa fecha fue cuando la política de nuestro Presidente del Gobierno, el señor Rodriguez Zapatero, dio el giro preciso para calificar sin rubor que su proyecto de izquierda era en realidad un proyecto de avance hacia la derecha, cuestión que muchos vaticinaban antes del estallido de la crisis y otros comenzaron a anunciar justo cuando estalló. No había justificaciones. Por un lado, economistas comenzaron a afirmar que se podía hacer una salida social a la crisis de otra manera a la planteada, por mucho que la Unión Europea ajustara las tuercas. Por el otro, las direcciones de los sindicatos mayoritarios convocaron una tímida y tardía Huelga General que les hizo perder la poca credibilidad que les quedaba. El fracaso fue aún mayor si tenemos en cuenta que la población española había salido a la calle, unos meses atrás, para celebrar el triunfo de la Selección Española de fútbol.

Avanzaron los meses y surgió un espectáculo mediático sin precedentes: filtraciones de documentos de la inteligencia estadounidense mediante la herramienta “Wikileaks” sonrojó, no sólo a la administración estadounidense, sino a todos sus aliados, incluyendo España con el caso de la Ley Sinde.

La injusta hollywodiense persecución a Julian Assange hizo que surgieran plataformas de apoyo internacionales que comenzaron a actuar junto con Anonymous, unión anónima de usuarios en la red que perpetran ataques a aquellas web’s que colaboran con la persecución del nuevo mártir del orden internacional. Todo ello comenzó a crear el caldo de cultivo internacional para el posterior estallido.

Poco después, las direcciones sindicales abandonan la idea de una segunda huelga general y comienzan a negociar con la patronal y el gobierno un retraso de la edad de la jubilación y una profundización en la reforma laboral. De nuevo, economistas vuelven a desaconsejar dichas medidas para una salida social a la crisis. Dichos economistas lanzan la convocatoria de unas “Mesas de Convergencia” para unir a toda la izquierda que se sentía engañada por la izquierda oficial, impulsar asambleas locales y resistir al neoliberalismo.

Por su parte, el “efecto Wikileaks” sigue su espectáculo mediático en nuestro país: Alex de la Iglesia, entonces presidente de la Academia del Cine, es convencido por el “movimiento” que la Ley Sinde no soluciona el problema de la industria cultural y además crea otros aún peores. Entonces decide establecer un diálogo con el gobiernopero cae en saco roto. Para sorpresa de muchos, ya que no estamos acostumbrados a algo así en nuestro país, dimite y lo hace a lo grande: en el discurso de los Goya. Justo ese es el primer momento mediático en que la “Cultura de la Transición” se resquebraja, es decir, se abre una grieta entre los artistas que habían sido partidarios de una falsa promesa progresista. Paralelamente aparece una plataforma llamada “No Les Votes” que empieza, mediante la Ley Sinde, a convencer que estamos en una falsa democracia y que ya es hora de votar a cualquier partido que no sea PP, PSOE o CiU en el caso catalán.

En cuanto a los jóvenes, por su parte, crean la plataforma “Juventud sin Futuro” y convocan una manifestación en Madrid con el objetivo de resistir ante estosataques del neoliberalismo, ataques que provienen no sólo del capitalismo financiero sino de la mano de esa socialdemocracia y sindicatos que dicen representar los intereses de la clase trabajadora.

Durante todos esos meses, se crea y desarrolla por Internet una plataforma llamada “Democracia Real YA” con el objetivo de salir a la calle el día 15 de Mayo con un claro mensaje: todas aquellas personas que no estén de acuerdo con el sistema económico que tenemos y que sienten una falta de democracia en nuestras instituciones deben salir a la calle. Y la elección de la fecha no es casual: están hartos de escuchar los mitines de las elecciones electorales y ahora son los políticos quienes les van a escuchar. Eso sí, con una condición: sin banderas y sin signos, como ciudadanos.

Llega el día de la manifestación y aparece el espectáculo mediático de nuevo: el Director General del FMI, responsable de muchas políticas de economía internacional y destacado dirigente del Partido Socialista francés, es detenido por abusar sexualmente de la camarera de un lujoso hotel. La persecución internacional a Assange partía de un hecho parecido, pero poco le importaba al pueblo: Assange era inocente y él era culpable hasta que se declarara lo contrario. Los manifestados tenían un motivo más para la “indignación” y se consiguió que fuese secundada ampliamente como hacía años que no ocurría en nuestro país.

Wikileaks, la Ley Sinde, No les votes, Mesas de Convergencia, Juventud sin futuro, Democracia Real YA y la detención del “socialista” Director General del FMI componen el hilo conductor que han unido el descrédito de una clase política corrupta, las diferencias sociales producidas por la crisis económica, el abuso de poder del sistema financiero y de las naciones que lo sostienen, el alto nivel de paro y de precarización de los jóvenes y la desconfianza en un sistema democrático cuya participación se limita a que la población vote cada cuatro años.

Pues bien, todo parecía acabar en una manifestación ampliamente secundada. Pero resulta que los manifestados plantean acampar en la Puerta del Sol en Madrid, siendo desalojados por la policía al día siguiente. Es entonces cuando, gracias a la represión, estallalamal llamada “revolución”: ciudades de todo el país secundan acampadas y movilizaciones de apoyo. Estos actos de apoyo traspasan nuestras fronteras y llegan a Europa y otras partes del mundo. ¿Quién iba a decir que España iba a ser la mecha de una movilización internacional? Nadie. Y sin embargo, este movimiento ha ocasionado que se hable de dicha indignación en toda la prensa internacional. Ha conseguido que se hable de política en la calle. Que muchos que no creían vuelvan a luchar por lo que creen que es justo. Que la indignación se transforme, progresivamente, en organización y en lucha.

Hasta aquí el análisis de la situación previa a la de ahora. Cómo sabemos, el proceso ha sido emocionante, pero también lleno de fallos de los que debemos aprender y de riesgos que debemos preveer. Para empezar, no estamos en un momento de revolución, sino de resistencia. Concretamente esto es una “movilización de masas” que quizás tenga forma de revolución en un futuro, o sea el germen de una futura movilización de masas que desemboque en una revolución.

Con respecto a las acampadas, ha sido un proceso de aprendizaje necesario. Por un lado, el desafío a la supuesta ilegalidad de las concentraciones ha hecho perder el miedo al movimiento. Por otro, la comprensión de que las acampadas son sólo una herramienta y el difícil proceso de aprendizaje del proceso asambleario (entendiendo sus límites) nos aseguran, junto con la extensión a barrios, pueblos y comarcas una mejor estructura del movimiento.

Ahora sólo quedan dos tareas pendientes: la solución entre las diferentes estructuras existentes y una mejor definición de la estrategia y tácticas a adoptar. Querer definir, por un lado, los objetivos del movimiento lo antes posible (#consensodeminimos) se entiende, pero ya se sabe que las prisas no son buenas consejeras, y menos sin estructuras unitarias. Esto podría provocar que el movimiento se alejase de su proyecto original o que tuviese varias direcciones diferentes que lo desmembraran.

En cuanto a las estructuras, estas de momento son tres: la del llamado movimiento 15M, la de “Democracia Real YA” como plataforma y la de las “Mesas de Convergencia”. Estas dos últimas tienen claro cuál es su estructura, su definición y su compatibilidad, pero la del movimiento está, por lo dicho anteriormente, en constante redefinición. Una vez que las estructuras estén claras, la otra tarea pendiente se hace un poco más fácil: discutir por dónde empezar a cambiar el sistema y cómo. Entonces, y sólo entonces, podríamos hablar del principio de una posible revolución 😉

Fotografía de Sarmale / O.

Anuncios
Posted in: Manuel Gómez