Cuadros Escoceses: ¡Al “abortaje!” – Por Javier Jiménez Cuadros

Posted on 29 junio, 2012

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Hace poco se nos murió don Manuel Fraga Iribarne. Hay gente que confunde carácter con ideología. Don Manuel podía ser un poco bronco e incluso, a veces, algo autoritario; pero ideológicamente era más bien de izquierdas. Por eso, como buen animal político, se hizo un partido donde pudo y en cuanto se le presentó la oportunidad lo arrimó a la izquierda como ascua a sardina.

Y de esos polvos, estos lodos.

Tiene razón el Ministro Gallardón (pupilo aventajado de don Manuel) en que la reforma de la ley del aborto para recuperar los supuestos es la reforma más progresista del mundo.

Pero, ¿Para eso hemos votado al PP? ¿Para que hagan políticas progresistas?

¿Para eso me levanté esa mañana de domingo del 20 de noviembre (perdonen el no ir a misa, pero es que ese día no estaba muy católico), metí en un sobre la papeleta de tu partido, Mariano, y te voté?

No. No ha ganado el PP para hacer políticas de izquierdas, señor Presidente. Ha ganado para que recupere la fibra moral de la sociedad: y eso solo es posible comprendiendo el valor intrínseco de la vida humana; en primera persona, en presente de indicativo.

Es hora, por tanto, de proponer otra reforma. Aún estamos a tiempo.

En este sentido, mi propuesta es clara: dentro de lo humanamente posible facilitar a todas las jóvenes esa experiencia de comprensión personal. Y así sean sujetos morales de confianza pues, como dicen en los colegios religiosos a las crías, “verán al cerrar los ojos la cara de su niño muerto mirándolas”. No hay mejor conciencia que la muerte provocada susurrándote al oído.

La dinámica sería sencilla: al cumplir 18 primaveras, cada joven sería llevada a quirófano toda vez hubiera sido debida y eficazmente inseminada por un cuerpo especial de funcionarios públicos. O si esto les parece demasiado violento, podríamos hablar de inseminación artificial. Y una vez en quirófano, con la anestesia necesaria (pues, cuanto más tardío el aborto mejor el resultado), ¡zas, en toda la vagina!

Es cierto que le veo algunas objeciones éticas, pero yo al menos no encuentro otra salida.

Estoy dispuesto a conceder que el feto (¡el cigoto! ¡el esperma!) es una vida humana (como las de Biafra, Darfur, Salem; o como usted y como yo) Pero, ¿Qué importa realmente eso?

La vida, Dios la da y la quita como le da la gana. O como diría el monologuista hebreo Onán, la derrama para darla y para quitarla.

Desengáñense no estamos hablando de una operación de anginas, estamos hablando de la educación cívica y constitucional de la Humanidad; del futuro de la civilización, si me apuran.

Por eso debemos conseguir que “abortar” sea para las mujeres su Bar Mitzvá, su rito iniciático, su ‘ir de putas’. Es la última frontera, la última defensa frente a la barbarie o, lo que es peor, frente a llamar progresismo a lo que es simple y pura misoginia.

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