Miénteme, cariño…-Por Daniel Lázaro

Posted on 2 noviembre, 2012

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-¿Y no le has contado ya al primo Dani qué vas a hacer mañana?-. Mi tía hablaba desde la cocina mientras preparaba algo de merendar. Yo estaba sentado en el sofá con mi primita, que había arrugado la frente y puesto morritos ante el comentario de su madre. – Es que está enfadada, primo… mañana empieza el cole y dice que no quiere ir. Díselo tú, ¿A que el cole es maravilloso, va a aprender muchas cosas y va a hacer muchos amigos y amigas?…-

Pues claro que sí, cariño –me hubiera gustado decirle a esa niña enfadada-. El cole es genial, lo vas a pasar de maravilla. Es mucho mejor que la guardería… Te lo vas a pasar bomba rellenando cientos, miles, millones de fichas, que además son súper interesantes todas y te van a llevar a mundos inimaginables. ¿Recuerdas las vocales que ya te sabes de memoria por aquella canción que cantas con mamá? Pues ahora vas a flipar… te van a dar folios con una “a”, y tú vas a disfrutar como una enana, en silencio y bien sentada, copiando 30 veces esa letra que tanto te gusta, y es más, si algún día tienes suerte, quizá te dejen usar un punzón, y estallarás en carcajadas tras haber dibujado con el cacharro ese otras 40 veces la letra “i”…

Comprenderás entonces que los maestros y las maestras son gente muy lista, porque no les hará falta preguntarte nunca qué es lo que tú quieres aprender, sino que ya sabrán de antemano que a ti te chifla: memorizar y hacer series repetitivas de cosas que no explican el infinito mundo que tu pequeño cuerpecito es capaz de imaginar…

Porque esa es otra, duendecilla desdentada… crecerás un poquito, y alucinarás al ver cómo se van poniendo límites y cadenas a los sueños que tenías, y cómo tu mundo se hará muchas veces más pequeño, aunque tú te hagas más grande y cada vez más guapa… Pero tranquila, eso no es malo, confía en mí… ¿te acuerdas cuando inventábamos canciones? Pues ahora ya no tendrás que inventarlas, porque la maestra te dirá la letra y lo que tienes que cantar, y te explicará cómo tienes que bailar… y con lo torpecilla que eres a veces, te vendrá muy bien que te corrija una y otra vez y no intente que expreses tus emociones con tus movimientos o con tus letras, porque así no tendrás que esforzarte al pensar, o intentar descubrirte a ti misma a través de tu propio cuerpo… Más cómodo imposible, ¿verdad, pequeña?

Pero no sólo eso… lo mejor de todo es que nunca sabrás muy bien, ni te explicarán, por qué tendrás que hacer todas esas cosas… pero ya te digo yo la respuesta: tendrás que hacerlas para poder pasar de curso el año que viene, porque da igual, mi amor, para qué leches sirve una ecuación… pero si no aprendes a hacerlas, no sabrás hacer nunca derivadas e integrales, y eso sí es muy importante, pequeña, porque sin derivadas e integrales no serás nunca capaz de solucionar matrices, y ¿cómo esperas ser alguien en la vida, aprobar selectividad o entrar una carrera si no sabes hacer una matriz?

Y entonces crecerás un poquito más, o mucho más, y cada vez será más cómodo, te lo prometo… curso a curso las oportunidades de que te canses pensando serán cada vez menos, las obligaciones cada vez más, y los profesores y profesoras, que serán cada vez también mejores, te demostrarán todo lo que se preocupan por ti al intentar día a día que seas cada vez más dependiente, sumisa, manejable… ¿Que por qué hacen eso? Pues por ti, por tu bien, pequeña… porque luego tendrás que seguir estudiando y buscarte un trabajo fenomenal que te permitirá malvivir o sobrevivir apaciblemente, y en ese trabajo tendrás que ser igual de dócil, dependiente y manejable que en la escuela, porque si no llegará alguien más alienado todavía que tú y le cogerán a él antes que a ti, mi amor…

Así que tú ve allí mañana, entra y sonríe, y pase lo que pase, miénteme… miénteme, pequeña, y cuando nos volvamos a ver, cuéntame que eres feliz en el cole, que aprendes un montón de cosas y jamás te han contestado a una pregunta con un “porque sí”. Háblame de tus amigas y amigos, de cómo disfrutas aprendiendo a su lado y lo bien que lo pasas haciendo proyectos con ellos. Canta, baila, pinta, juega, corre, cuéntame cuentos, como seguro que haces de igual manera en clase. Explícame tú el mundo que yo a veces no entiendo, recuérdame cómo se hacía eso de soñar, déjame quererte libre y quiere tú libre a la gente que te rodea… Demuéstrame que piensas por ti misma, que nadie te va a manejar jamás, que nunca te vas a creer nada –aunque te lo digamos mamá o yo-, que no te vas a conformar, que vas a aprender a escuchar, a descubrirte, a amar la vida, que nunca te vas a arrodillar ante los malos y que vas a luchar y defender tus ideales y opiniones, esas que van a ayudar a crear un mundo mejor… Miénteme, cariño, y cuéntame mañana, o dentro de 15 años, que el cole es maravilloso…

Daniél  Lázaro
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