A sus majestades reales de oriente…

Posted on 6 enero, 2013

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Este año hemos sido buenos, muy buenos, tremendamente buenos: de hecho, de tan buenos, tontos. ¿No ven que aún no ha ardido ningún ministro? Por eso, ya que se va acercando la navidad, hemos pensado que es el momento idóneo para escribiros.

Como nosotros solo usamos las cartas para jugar al mus y el correo electrónico es taaaan del 2010, pensamos en escribiros por Whatsapp. Lo que pasa es que nos avisaron de que se va a volver de pago y de que, para evitarlo, teníamos que reenviarlo a 20 contactos. ¿20? ¿En serio? ¿Quién se creen que somos? ¿Justin Bieber?

Pero vamos al tema que nos perdemos. Una vez decidido usar nuestra querida revista, la cuestión era a quién escribirle. Rey Melchor, la primera opción eres tú. No porque seas el Melchor de todos (pa- pa-chán), sino porque eres, básicamente, el primero. Pero claro, alguien que regala el ‘oro’ y el moro tiene pinta de banquero y lo mismo empezamos por pedirte un par de calcetines nuevos y ya de paso nos das dinero para financiar la revista, para un coche y para un viaje al Caribe. Y no sólo eso, canastos, seguro que al final nos desahucian, tenemos que ir en chanclas sin calcetos y seguir pagando de por vida. Comprenderás, que nos lo pensemos bien antes de pedirte algo y que no seas nuestro Rey preferente.

Luego, claro, vino Gaspar. Mosqueados ya por el cv de Melchor nos pusimos a investigar… El incienso sirve para dar aroma, para esconder olores, en Jerez se dispararon las ventas hace unas semanas.

Hmmm… En linkenid encontramos que el Rey Gaspar trabaja entre Prisa e InterEconomía (Por eso al Príncipe Felipe le encanta PuntoPelota, para que todo quede en la Casa). Periodistas a nosotros que somos redactores y sabemos que la noticia más verídica es la que se inventa por completo. Gasparín, tenemos miedo de que el regalo que nos traigas sea tan feo como la portada del Huffington Post. La cosa no huele bien…

Balta, confiábamos en ti. Pero, mirra por donde nos enteramos que la Mirra se usaba en épocas como anestésico. Seguro que eres de esos que nos cuentan milongas mientras todo se va a la mierda: pobrecitos, pensarás, ya que vamos a darles bien por donde la espalda pierde el nombre, vamos a suavizárselo, que les duela menos. Como verán en la revista el tema no es racial, es que sencillamente con políticos no nos gusta trabajar (a ellos tampoco, pero es que a ellos parece que no les gusta trabajar en absoluto).

En fin, en realidad estamos muy tristes. Así que mirad, hemos pensado que nos vamos con Papá Noel que será uno, grande y libre, pero por lo menos es rojo.

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Posted in: Editorial, Portada