La Real Academia de los educadores X – Por Carlos Hernández

Posted on 7 enero, 2013

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Llevaba tiempo mascando este momento. Por fin me licencio, o me diplomo con un certificado más que cargar a la espalda, del que dispone que soy apto para arreglar el mundo: Diplomado en Educación Social, la ultima promoción de extraterrestres que aterran a los niños, sacan de quicio a los maestros, entretienen a los abuelos, charlan con los presos, se echan unas risas con los drogadictos, y se quejan constantemente ante cualquier objeto de conformismo.

Estos objetivos, blancos de diana dependiendo del día, son diversos y cambiantes: Desde El Estado, los partidos políticos, los profesores, la poca duración de los fines de semana, la cerveza caliente o lo raquítico de las tapas, entre una gran amplitud de temas, porque si de algo hay que presumir al ser Educador Social, es de poder hablar de todo, aunque no sepamos de nada . Esos duendes acampanillados creados por la academia estatal, mecánicos sociales y como diría mi madre: aprendices de todo y oficiales de nada, hoy salen a la calle a engrosar las listas del paro o a sembrar el pánico en las zonas de exclusión social de manera voluntaria, siendo esclavos de alguna ONG sin animo de lucro ( Ja! , reíros conmigo) y con amplio goce reconocido socialmente como altruista.

Filósofos de cafeterías baratas, juerguistas natos (la mayoría), conversadores campechanos, amigos fieles y estudiantes dudosos, fueron creados para estar siempre en tierra de nadie, ocupando los huecos que nadie quiere tapar, sacando la basura que el sistema no quiere tratar, e intentado hacer que cada persona que el sistema vomita, se coma los residuos que él mismo produjo.

Versados en mil practicas inconclusas, tan amplias como indeterminadas, son capaces de hacerte una intervención hasta de los disparates mas grandes que hayas podido imaginar.

Hoy, por fin me licencio como superhéroe, que alegría, pero tengo un problema de gran gravedad que planea mis expectativas de futuro y mis esperanzas del mañana: No se que superpoder tengo, si es que tengo alguno. Porque si fuimos creados para arreglar los problemas del mundo, pero todavía no he empezado ni a echar fuego por los ojos para quemar bancos, ni he aprendido a hacerme invisible para robarlos, ni echo telarañas para atrapar a los políticos que defraudan y llevan el país a la ruina, ni he aprendido a volar para no tener que ir andando a mi futuro puesto de trabajo y así no contaminar, ni nada por el estilo, ¿qué narices hago siendo un superhéroe sin un superpoder? Así que, pido a esta academia de superhéroes que una de dos, oqueme enseñen de una vez mi superpoder y cómo ejercerlo, o que toda esta farándula de maleantes banqueros, políticos, ministros, mafiosos y traficantes, acaben presos en un barco pirata a la deriva en alta mar, dando ejemplo al mundo, y yo me pondré a escribir un libro de idioteces y dejaré las heroicidades para los campesinos y obreros que no se como pueden sobrevivir día a día, con toda esta sarta de delincuentes ahogándoles cada día.

 

Carlos Hernández

* ilustración de Matías en el mundo (Matías del Carmine) http://matiasenelmundo.com.ar 

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