Reflexiones en torno al frente cívico de Anguita – Por Santi Amador

Posted on 10 enero, 2013

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El pasado 19 de septiembre tuvo lugar en Córdoba la presentación del Frente Cívico “Somos Mayoría”, impulsado y liderado por Julio Anguita, exalcalde de la citada ciudad, exsecretario general del PCE y excoordinador general de Izquierda Unida. En esta iniciativa le acompañan militantes de Izquierda Unida nucleados en torno a la asociación Colectivo Prometeo. Dicha asociación ha sido bastante crítica con las decisiones de la dirección de IU, como por ejemplo con el pacto de gobierno de la federación de izquierdas con el PSOE en Andalucía.

Según el Frente Cívico, la degradación actual de los derechos sociales y las vidas de la mayoría de habitantes del Estado español, unida a la nula respuesta por parte de las instituciones y representantes electos (que no serían más que unas marionetas y manijeros de los grandes poderes económicos, siendo corresponsables de la situación actual) hacen necesaria una respuesta de la ciudadanía para modificar nuestra realidad social. En los diez puntos redactados por Anguita para iniciar el debate, figuran propuestas como la subida del salario mínimo a 1.000 euros, la nacionalización de los sectores estratégicos de la economía o la modificación de la ley electoral para que sea más proporcional. La línea de las que siguen, son en consonancia con los mínimos aprobados por la mayoría de las asambleas del movimiento 15-M. Desde la constitución del Frente Cívico se han sumado centenares de personas a las asambleas del mismo y miles más suscriben el manifiesto.

Al igual que en sus tiempos de líder de IU, Anguita da especial importancia al programa, expresado en los primeros diez puntos que tienen que servir de base al debate. Pero, aunque no obviamos que el programa de cualquier organización o movimiento es importante para clarificar cuáles son sus intenciones y sus propuestas hacia los sectores sociales a los que quiere llegar, no deja de ser una declaración de intenciones.

Tan crucial o más que el programa, es cómo se lleva a cabo el mismo. Propuestas como la subida del salario mínimo a 1.000 euros o la reforma fiscal progresiva que se proponen, no pueden realizarse sin salirse del marco político e institucional actual. Aunque Anguita insiste en que el Frente Cívico está echando a andar y que se harán nuevas propuestas o se modificarán las iniciales por parte de la personas que se incorporen, su insistencia en la defensa de la actual Constitución y en las leyes existentes (Anguita acusa a los políticos actuales e instituciones de no cumplir las mismas, al igual que hiciera Cayo Lara en la pasada campaña electoral de las elecciones generales) invalida la consecución siquiera de esos mínimos.

Según Anguita, el Frente sería algo así como un contrapoder, que si consigue suficiente apoyo popular podría forzar que los gobernantes asumieran las propuestas o bien, aunque de forma difusa, deja caer que lo impondría de alguna manera. Está bastante claro que si las personas organizadas en el Frente Cívico no son capaces de parar la producción capitalista mediante un amplio plan de lucha, no se conseguirá siquiera la mayoría de estos mínimos. Por lo tanto, desde mi punto de vista si no empezamos a hablar de la relación del Frente (como agrupación de ciudadanos o movimiento) con las organizaciones de los trabajadores, como los sindicatos, partimos de una base muy débilEs importante que analicemos el papel de IU, organización a la cual Anguita pertenece. Aunque él deja caer expresamente que IU no puede hacer este papel (aunque como comunista no llama a la construcción de otro referente), José Luis Centella, secretario general del PCE, ha dicho que el Frente Cívico es un espacio interesante y en el que los comunistas pueden estar cómodos. Dichas declaraciones se contradicen claramente con la actitud de Centella en lo relativo al pacto de IU con el PSOE en Andalucía, siquiera para la consecución de los mínimos.

La construcción de referentes políticos desde abajo, no es una cuestión baladí. Las organizaciones son una escuela para los militantes y activistas, dónde continuamente se está poniendo a prueba la teoría y la práctica, a la vez que está intentando agrupar en su seno a los sectores más conscientes de la clase trabajadora. De ahí su papel imprescindible para cambiar la realidad. Evidentemente estamos hablando de organizaciones de base, anticapitalistas.

Dejadas claras estas críticas constructivas a la iniciativa del Frente Cívico, las y los revolucionarios siempre debemos mantener nuestra independencia sin ocultar nuestras diferencias, a la vez que debemos saludar las iniciativas que supongan un avance en la conciencia y el nivel de lucha de la gente. Asimismo, tampoco tenemos que ser reticentes a participar y apoyar movilizaciones unitarias que dichos espacios propongan, actuando sin sectarismos.

Complementario e imprescindible es la unidad y el reagrupamiento de la izquierda anticapitalista. No es casualidad que en Grecia las luchas estén alcanzando niveles de gran radicalidad y masividad, reagrupamientos anticapitalistas como Antarsya muestran la fuerza en la calle de la izquierda radical, lo que a su vez tiene influencia en el nivel y combatitividad de las luchas.

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Posted in: Santi Amador