Visión de futuro – Por David Pérez

Posted on 23 enero, 2013

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Mi primera reacción ante la noticia fue de rabia, impotencia e incredulidad ante lo que estaba escuchando. No podía dar crédito a lo que me contaban y no entendía las razones que podían llevar a tomar una decisión de ese tipo. – ¿Inhibidores de frecuencia en la Facultad de Educación? Pero, a quién se le ha ocurrido eso, ¡para qué!

Los primeros segundos, minutos, ¡horas! De desconcierto dieron paso a la comprensión y, por qué no decirlo, a la admiración hacia quienes tomando en serio la importancia de la gestión del dinero público y la responsabilidad ética, política y social de la universidad, decidieron poner en marcha esta apuesta por la sostenibilidad.

¡Qué visión de futuro! ¡qué enorme conciencia social! ¡que comprensión de la realidad!. Curiosamente, cuando recibía aquella, en principio fatídica noticia, me encontraba leyendo el último libro del tristemente fallecido Ramón Fernández Durán “La Quiebra del Capitalismo Global: 2000-2030. Preparándonos para el comienzo del colapso de la Civilización Industrial”. En uno de sus capítulos Ramón hace una interesante reflexión sobre nuestra sociedad de la información y la comunicación y la imposibilidad de que se pueda seguir manteniendo una aldea global perfectamente interconectada a través del ciberespacio a partir de 2050, debido sobre todo a una más que probable crisis de los recursos energéticos fósiles, algo que provocará, según él, que tarde o temprano tengamos que restructurar y reconstruir la forma en que hemos comprendido las interconexiones de esta “aldea global”, llegando a tener que seleccionar nuestras prioridades en relación al consumo energético.

Afortunadamente hoy en día queda gente con visión de futuro y sobre todo con la responsabilidad suficiente para asumir que tenemos que comenzar a desconectarnos poco a poco de las tecnologías que absorben y consumen las relaciones personales, para evitar el colapso global de la civilización del que nos habla Fernández Durán. Qué sino haría que en una facultad de educación se hayan instalado inhibidores de frecuencia para evitar el uso de teléfonos móviles y distintos aparatos tecnológicos en su conexión a internet.

Uno tiende a pensar en la bondad de las instituciones y de quienes las gestionan, y claro, entiende que esta decisión intenta evitar interrupciones en las profundas disertaciones, debates y conferencias que se llevan a cabo en un lugar como el Aula Magna. Pero pensando en el currículo del grado de magisterio, pedagogía, educación social… uno no puede dejar de recordar que existen asignaturas de nuevas tecnologías, que se llevan a cabo exposiciones con enlaces a videos de internet y sobre todo en qué sucederá cuando sea el/la ponente quien necesite la conexión.

Sin duda, como diría José María Cano (el compositor) no sé ni quiero saber la razones que dan derecho a limitar la conexión a internet, pero debe haberlas y deben ser de peso para anteponer esta decisión a la de poner marcadores electrónicos para evitar colas en secretaría, arreglar las goteras de la facultad o acomodar todas y cada una de las aulas y accesos de la facultad a las personas con movilidad reducida. Aunque después de todo, como algún día escuché decir, la facultad no puede ser un paraíso para todo el mundo.

piensacrealucha.wordpress.com

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