Revolucionarios – Por Olivier Boigandreau

Posted on 26 febrero, 2013

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− Este artículo es sobre un placebo, el comunismo autoritario, equiparándolo a la    democracia burguesa capitalista.

−  Lea detenidamente las ironías y el uso del lenguaje subversivo.

−  Si tiene dudas, consulte a algún libertario. 

¿Cuándo tendrá la valentía alguien, con fuerza y determinación, con un buen grito, y le dirá a Fidel que el siguiente paso, según Marx, tras la Dictadura del Proletariado, es la abolición del Estado, la eliminación de toda clase social para que el pueblo se gobierne a sí mismo, sin líderes, sin Mesías, sin burocracias que disfruten de más privilegios que el pueblo?.

Después de 40 años ya es hora de que le devuelva el poder al pueblo. Sí, sí, entiendo, los antisistemas… digooo, los imperialistas están al acecho, en la otra orilla, listos para recuperar su no sé si cincuenta estado y reconvertir la isla en un lupanar. Esos perros, esos bandidos, esos güevones que quieren la joya del Caribe para hacer con ella lo que les venga en gana y despojar al pueblo de lo que ahora les pertenece… (lo que nada cambiaría, pues pasaría de propiedad castrista/estatal a propiedad privada/capitalista).

Pero… yo me pregunto, ¿y los cubanos?¿qué son, gilipollas? ¿no tienen brazos, cerebro, intelecto o formas de defenderse ellos mismos? Se supone que su Querido Comandante, perdón, su hermano, que heredó el poder (pero no estamos hablando de ningún tipo de monarquía feudal como la que los putos Borbones heredaron de Franco, no no no…), se supone que ha armado a un pueblo valiente, revolucionario, inteligente y capaz, que no dejaría que cualquier vendedor de tres al cuarto le endose una enciclopedia por más precio del debido… ¿no?.

Yo, personalmente, confiando en la versión oficial, entiendo que los cubanos, década tras década, año tras año, han ido votando de forma asamblearia su propio destino, y que ningún Estado gobernado por Diplodocus ha ido tejiendo su red de poder hasta hacer parecer eso una democracia socialista… Oigo gritos en mi ventana, dicen algo así como ‘Lo llaman democracia y no lo es’, o ‘No nos representan’, pero me niego a pensar que en Cuba no les representen. Esos ídolos, esos ¿jóvenes? luchadores, esos mulás de verde oliva, que han cogido prestada la capitanía de la isla para luego devolvérsela al pueblo…

Entiendo que Cuba es un tema tabú para muchos ‘izquierdistas’ de buenas intenciones (a los que saben lo que hay pero lo niegan por su cerrazón ideológica no me dirijo) y he de aclarar que jamás he estado allí (saliven). Entiendo que Cuba y su ‘revolución’ es utilizada por gente que solo quiere un cambio de poder en la isla para llenarse los bolsillos. O usada vilmente por la tipa rubia esa que pide clemencia para un asesino y cárcel para un bukanero engañado por la policía.

Este interés de la ‘derechona’ por gobernar la isla me resulta similar al interés de IU (o cualquier partido comunista del mundo) por gobernar su país. Solo quieren un cambio de poder para llenarse ELLOS los bolsillos. El bienestar social, la igualdad, la autogobernancia del pueblo, les importa un carajo. ¿De verdad creen que un partido de izquierdas haría algo bueno en España? ¿Me podrían dar un ejemplo claro y conciso de un partido de ‘izquierdas’ que, en su cruzada contra el Capital y la burguesía, no haya acabado también con gente ‘de izquierdas’, con movimientos sociales ‘de izquierdas’, que no se haya vuelto igual de paranoico que Cifuentes y haya comenzado a lanzar leyes que impidan a la gente actuar libremente, reunirse libremente, sin ser tachados de disidentes/imperialistas o indignados/anarquistas?. Me basta con uno. Me sobra con uno que no haya agrandado el Estado para usarlo como cortijo del supuesto comunismo.

Entonces, pienso y me viene a la cabeza: a ver si realmente el juego izquierda/derecha es un poco como el experimento del perro de Paulov, y al final el pueblo acaba babeando por una bombilla roja que no trae carne ni espera traerla, sino que solo busca atraer su atención (su voto), tomar el poder y comportarse como ‘nuestro hijo de puta’.

A lo que me viene entonces un flús y pienso en lo embelesado que yo estaba hace unos años por la Revolución Cubana, por sus ideas, pero no por el barbudo, sino por lo que románticamente representaba y lo que supongo entienden los cubanos por la vida. Esa “batalla de la hermandad y la fraternidad, del humanismo, de la cultura, de la justicia contra la más brutal injusticia y de la verdad contra la mentira”, con la que sigo estando de acuerdo, pero en cuya ecuación no me cabe ningún autoritarismo, ningún Padre, ningún Estado, ningún General…

Y tiendo a pensar, entonces, que quizá la batalla sea entre quiénes quieren mandar y que les obedezcan y aquellas personas que simplemente quieren vivir y dejar vivir, desde el respeto y el gobierno de cada uno. Esto es, una batalla entre el autoritarismo y el libertarismo, entre inmaduros que buscan que las marcas, los partidos o los estados les marquen el camino, y la gente que buscar llevar su propio camino sin pisar a nadie, actuando directamente, con rebeldía, movimiento, respetando a los demás y no acatando la vieja estructura de las cosas ni sus leyes o hábitos sociales absurdos.

Olivier Boigandreau

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