Mercenarios – Por Carlos Hernández

Posted on 2 mayo, 2013

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Desde el barco pirata que vamos a necesitar esta primavera para sobrevivir a las tempestades, tormentas políticas y vergüenzas sociales, escribo un relato tan antiguo que no a perdido legitimidad, fundiéndose con hebras en la sombra con la realidad actual:

La educación publica y la intervención social están en venta, o en subasta como lo quieran ver. El mejor postor o el mejor impostor se llevara el gato al agua y lo ahogara hasta que nada quede de vida entre sus venas.

¿Y sus mercenarios, sus acólitos? Los vástagos pétreos de una educación estética, mascarada capital en medio de una depresión de valores esenciales, educación producida en cadena, como gramófonos repetidores de lecciones impartidas por vejestorios. Legiones de soldados clon, mercenarios buscavidas que surcan los mares americanos en busca de fortuna, un puesto de trabajo que disipe el temor a un futuro incierto, pueblan las ciudades en busca de misiones con cheques al portador, una bolsa de monedas o un titulo acreditador.

Educadores, educadoras, maestras, ingenieras, lingüistas, que más da. La brecha se ha abierto, los siete mares lanzan su canto de sirena y seducen con el perfume de nuevas historias que relatar en las redes sociales. Ya nada importa, el tipo de programa, el tipo de educación, el sistema que te absorbe es indiferente mientras vomite nominas a final de mes y ahuyente los espíritus del fracaso contundente.

Condenados a vagar sin rumbo por un gobierno hipócrita que no es capaz ni de soportar su incompetencia ni de mantener su mascarada alejada de la opinión de la calle, provoca vergüenza este programa político del corazón burlón de nuestro país. Para mas inri tenemos que aguantar anuncios de embutidos que enaltecen nuestra heroicidad por exportar la generación mas preparada, vendida como producto de delicatesen a países coloniales que albergan las fortunas saqueadas a las indias. A nuestros verdugos comerciales, humoristas retirados que debieron pasar las de Caín para abrirse paso ante la adversidad, les digo: no nos lo pongáis mas difícil joder, vosotros fuisteis de los nuestros, no le quitéis legitimidad a nuestra lucha.

Somos moneda de cambio, los esclavos 2.0, materia prima de cambio, como el vino, como las naranjas o el jamón serrano. El país está siendo desmantelado y recibe las nupcias entre nuestros ( o suyos) hoteles de lujo destruyendo nuestras playas, montañas o campos, y estos antiguos piratas de fortuna, criminales de guerra impunes, ladrones de guante blanco, empresarios esclavistas y demás farándula europea, para ser el altar moribundo de reliquias bávaras o el hospicio de ancianos decrépitos que derraman sus heces de sangre azul en nuestros futuros enclenques.

Soy la voz de una generación, un mercenario a sueldo sí, un día trabajo en un pub, otro menudeo del paro, al día siguiente vivo de las rentas de mis padres o de las miserias que le quedan al estado, otro trabajo de voluntario en lo que creía que iba a ser la profesión que pudiera mantenerme maltrechamente, pero me di cuenta que mercenarios con buena voluntad con una cruz roja en la espalda, como si de los templarios se trataran, portando ninguna preparación, eran igual de capaces de cometer los mismos resultados educativos que yo.

Intento crear dignidad en mi profesión aceptando humo por todo el esfuerzo de mi vida, trabajando gratis… pero me niego. Me niego a que me vendan como el chope, a que me vapuleen una y otra vez, a que se rían de mi en mi puñetera cara, a que otros se lleven los galones por mi trabajo, no es cuestión de protagonismo es cuestión de identidad, DE DIGNIDAD.

A los señores guionistas del chope, a las viejas glorias de la guardia imperial de todos los ejércitos y en especial a las marionetas de trapo del gobierno que están vendiendo nuestro futuro solo les envió un mensaje: Oleros vuestros propios culos, perros.

*  Ilustración : Aránzazu  Fernandez Colomina

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