LA CARNE PARA LA HAMBURGUESA O EL INDIVISIBLE LAZO DE LA SOLIDARIDAD – Por Carola Agliati

Posted on 9 noviembre, 2018 por

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carne para hamburguesa

Desde hace mucho pienso que en Chile, país del que provengo, todo lo convierten en hamburguesa. Es decir, en una pasta homogénea, de sabor preconocido debido a sus aliños, pero que pretende ser de pr imer a calidad, promocionándose para caer en estómagos felices de comerla…. Sabido es que las hamburguesas están hechas de todo lo que “sobra” de los animales sacrificados que dicen contener.

Siento que algo así pasa entre los dueños económicos de Chile en contra de su población y su tierra. Intentan vender a los depredadores un producto de primera calidad dentro del “horrible caos sudamericano”, léase Venezuela, Bolivia, Colombia, Uruguay. Por ello, para poder responder a esa pretensión, la clase dominante, lamiéndole las botas a EEUU y a Europa, piensa que debe homogeneizar a sus ‘ingredientes internos’, silenciando, domesticando, transformando, normalizando o directamente eliminando a todos aquellos que pudieran desafiar su orden servil a los dólares y a los euros: los estudiantes y profesores combativos que exigen educación gratuita, pública y de calidad; las mujeres desafiantes e insurrectas que exigen soberanía sobre sus cuerpos y almas, los migrantes esperanzados que fueron engañados con promesas de bienestar, el pueblo mapuche que niega pertenecer a ese Chile ladrón de tierras y asesino de su gente y de su cultura. ¿Cómo operan esos mecanismos?….

Las estrategias homogeneizantes son las mismas usadas en esos países a los que se intenta emular: bombardeos mediáticos que tocan cada tema disruptivo de la manera más cruel y perversa: ridiculizar, criminalizar, generar horror ante lo diferente…. Se habla hasta el cansancio de ellos de la manera más trivial posible y desde las voces más reconocidamente idiotas: en los matinales maratónicos llenos de presentadores imbéciles que argumentan desde la convicción de que mientras menos te parezcas a “ellos, los otros” más posibilidades tienes de alcanzar éxito y llegar a parecerte a ellos mismos, unas lamentables marionetas de T.V.

Pero… ¿Y qué pasa con esos “desechos” a homogeneizar? El éxito de la estrategia es altísimo, desgraciadamente, ya que colaboran en ello las mil y una esperanzas de ser “alguien” rápidamente despreciando el valor del aprendizaje, el alto consumo de drogas cuyo origen no se intenta atacar (jamás, jamás caen quienes hacen el verdadero negocio), y una infinidad de otros componentes que van haciendo de la población una gran masa que repite rebuznando a coro las frases escuchadas en T.V.. Otros muchos acaban, literalmente y en demasiadas horrendas ocasiones, de la misma
forma que los ingredientes de una hamburguesa: molidos.

Sin embargo, hay quienes resisten, presentándose en los espacios públicos porfiadamente, reconociéndose en sus diferencias, y a la vez con la clara conciencia de que se les pretende un destino común: por ello cada marcha o manifestación transforma las calles en un río diverso y multicolor, gritón, danzarín, furioso….. Y sobre todo solidario. Se enlazan fácilmente todos y todas, todas las demandas ante el mismo interlocutor, generando un enorme lazo que aúna hasta a aquellos que por curiosidad marchan y gritan.

En las marchas feministas están los profes organizados, los mapuche, los libertarios, los grupos LGBT y muchos y muchas mas. En las marchas de trabajadores contra el saqueo de sus salarios por parte de las Administradoras de Fondos de Pensiones, también están las feministas, los mapuche, los profes y estudiantes y muchas y muchos mas……Es decir, todos contra lo mismo: contra la dominación, contra la negación de sus existencias, contra la represión.

Y es que no formar parte de cada exigencia por la diferencia y el respeto, implica rendirse, implica caer en esa máquina de moler carne que funciona hasta en los pequeños espacios personales y que es capaz de transformarnos en hamburguesa, en esa masa compacta, frustrada en su capacidad de multiplicarse y crear vida y por lo tanto muerta, y naturalmente de mal sabor.

Y ese río callejero que palpita, que se siente, que emociona y que motiva; tiene la capacidad de correr sobre la moledora, hiriéndola en todas sus esquinas, aristas, huecos y candados, oxidándola con sus sudores vivificantes, y a la vez, pudriendo sus intestinos que les arrojan de vuelta y de puro miedo, líquidos apestosos y gases putrefactos, intentando dispersarlo momentáneamente. Aun así, los lazos solidarios se renuevan una y otra vez, ya que el cauce de ese río es el respeto, la empatía, la curiosidad solidaria y preguntona, la emoción de reconocerse diferentes y capaces de crear mundos nuevos donde sí experimentamos y tocamos la vida con nuestros cuerpos, espíritus y convicciones.

carne  para hamburguesa

He hablado desde mi experiencia en Chile; sin embargo estoy segura de que en estas nuevas tierras que habito, existen las mismas sensaciones de desecho y esos mismos lazos resistentes. Aunque no se tenga nombre de colectivo organizado, aunque no se tenga un objetivo obvio, aunque sólo sea por presentar a cualquiera la experiencia de gritar hacia lo que nos oprime, aunque no se tenga muy claro por qué…… A resistir mierda!! No ser desecho a convertir en hamburguesa, desafiar lo que se presenta como obvio, vestir los colores internos, hacer crecer las posibilidades de crecimiento y enriquecimiento de la vida… creo que sol o as í podremos ejercer humanamente lo que realmente somos y que aquellos que dominan quieren que olvidemos: una especie que sólo sobrevive desde lo colaborativo.

Hoy quienes se organizan para sobrevivir son los poderosos, haciendo creer a muchos que cualquiera puede llegar hasta su olimpo, pero ya sabemos que no es cierto.

Resistamos. Nosotros somos muchos más. Seamos verde en el desierto y en el bosque seamos sal, que no importe el color de la bala si da en el blanco al disparar. Identifiquémonos en ese lazo y usémoslo para estrangular al poder.

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Posted in: Carola Agliati